A veces la vida no es como la imaginamos, y si piensas lo contrario, amigo, eres un afortunado, aprovéchalo. En cierta medida, deberíamos estar acostumbrados a ciertos golpes que ésta nos brinda a menudo, y la verdad, para mí, cada golpe es nuevo, aunque tengan un mismo origen, misma dirección.
Desafortunadamente, no somos un coche que se puede arreglar cuando se estropea, no podemos reemplazar nuestro motor, corazón. Una vez me dijeron que una vez éste se rompe, no hay marcha atrás, es decir, roto es irreparable y sólo queda que sus pedazos se achiquen cada vez más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario