te besaría una vez más, sin miedo a recaer una cuarta. No me importa cuántas veces te vea pasar y cómo de dos extraños nos tratásemos. Somos como dos fugitivos, ocultos ante el mundo y con ese sentimiento de temor por el simple hecho de que nos puedan descubrir. Miradas que se escapan y sonrisas que esbozan ligeramente, intentando disimular y de huir ante otro estímulo que las obliga a mantener la compostura. Y es que son tantas las ganas, que no dejamos de contar las horas, minutos y segundos que nos quedan para poder estar rodeados de la nada, tú y yo, ¿quién más es necesario?
una, dos y tres, te beso de nuevo. Te besaré sin mirar a nadie más, sin avisar, sin pensar, sin timidez.
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