Días frente a meses. ¡Cómo pasa el caprichoso como quiere! A veces sin darnos cuenta, ¿cómo puede ser tan sigiloso? Afortunada o desafortunadamente, no para todos es el mismo, y no es porque tenga mil caras, no, es debido a que cada uno lo interpreta de una manera distinta, mejor dicho, desde otra perspectiva. Algunos lo adoran y lo aman, otros lo odian como si de su mayor enemigo se tratase, sin más otros cuantos lo miden. Cada cual busca la mejor manera de aprovecharlo. De nuevo, otros se detienen a verlo pasar en primera fila, le temen o incluso intentan seguir a su ritmo. Y mientras tanto, yo, que lo pierdo y lo gano continuamente, que juego con él pero él más conmigo. Intento congelarlo, lo consigo y después va más rápido. A mi alrededor, intento que cada segundo sea distinto, en mi mundo nada dura lo mismo.
Minutos frente a horas. Sólo me queda decir:
¡Maldito tiempo!

No hay comentarios:
Publicar un comentario