26/7/11

just play.

Comparémoslo con un juego al borde de la piscina. Juntos ahí de pie con el mismo objetivo, lanzar al otro al agua. Él ingenuo y fuerte, ella cabezota pero débil. Miradas retantes que se cruzan deseando que el otro comience la diversión. Después de varias contemplaciones él se lanza y ella tras esquivarlo se cree vencedora, pero no espera la represión que toma, y la tira al agua. Tras reir un rato, sube las escaleras y reta otra vez al fortachón. Desafiantes, ambos se abalanzan con ganas de acariciar al otro. De nuevo, ella sale perdiendo pero sin darse por vencida. Tras varios minutos, esto se ha convertido en un circulo vicioso, se repite una y otra vez, pero les gusta. Disfrutan de un tiempo juntos.
[...] Por un instante, un descuido mejor dicho, ella consigue arrojar a él y tras autodeclararse vencedora finaliza el juego. Finalmente acaban los dos en el agua, ansiando estar cada vez más y más cerca el uno al otro. A dos centímetros de distancia, llegan de nuevo al mismo punto, misma opinión: son felices.

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