Ambos saben que por mucho que quieran: el uno sin el otro, no. Y es que sienten la necesidad de saber que se tienen aunque sea escondido detrás de la última piedra que miras deseando encontrar lo buscado. A pesar de su situación actual, antes impensable, lo suyo es algo que siempre se mantiene encendido, como aquella vela que lucha por permanecer dando luz y calor. Aunque no se vean, no hablen, aunque no sea como en antaño cada vez que se ven se acercan tanto, que vuelven a sus cuerpos multitud de recuerdos. A él, le encanta verla tan feliz, sabe que también podían haber llegado a tanto o más ¡qué digo! les quedará una oportunidad en esta vida.
PD: a ella le sigue gustando su aroma.

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