20/4/13
locura, transitoria.
8/4/13
old love.
25/3/13
background
Una vez que el miedo ha desaparecido consigues meter la llave y hacer un giro de muñeca que acompaña al sonido de apertura. Empujas y lo ves todo delante de ti, todo nuevo, listo para ser investigado.
Por un momento sientes alegría, aunque sin llegar a la felicidad. Empiezas a mirarlo todo, con cierto nerviosismo que no te deja hacerlo del todo bien. Quizá ya que está abierta la puerta, haya más ocasiones de detenerse, por eso ahora, quizá no es importante ser minucioso.
Días después, quizá te das cuenta de que no era así como querías hacerlo, aunque ya lo hayas hecho. Ya es demasiado tarde para cerrar esa puerta, por mucho que quisieras. Los sueños empiezan de nuevo a caer, y la sonrisa que un día se dibujó.. vuelve a desaparecer poco a poco.
Miras a tu alrededor, y todo lo ves correcto. Incluso aquello que te parecía un disparate, es lo más cuerdo que jamás hayas podido imaginar.
Todo se reduce a la nada. Todo es incorrecto.
Vuelta a empezar, aunque esta vez con esa puerta abierta. Es algo distinto para ti, sí, quizá con algo más de miedo. Ya has perdido la oportunidad de ser especial.
Quizá nadie entienda estas tristes palabras. Quizá nadie entienda la metáfora reflejada en ellas. Quizá tus zapatos sean un número tan diferente al resto, que nadie sea capaz de sentir los mismos sentimientos. Quizá solo me quede la rabia acumulada.
24/3/13
I want this.
13/3/13
costumbres.
El reloj marca las 20:00.
Ambas almas gemelas caminan en dirección opuesta, y no lo saben. Ambas caminan a encontrarse, y lo ignoran.
En la misma acera. Ella ausente al mundo gracias a la melodía que asoma de sus cascos a toda voz. Él ligeramente preocupado por uno de los tantos pensamientos que inundan su cabeza.
Semáforo en rojo para peatones.
Se paran uno en frente al otro. Separados por unas líneas blancas, a escasos metros. Pero, aún no están preparados para darse a conocer.
Al día siguiente, misma rutina. O eso parecía.
Esta vez ella alzó la cabeza y lo vio. Estaba allí, en frente de ella, impaciente por el maldito semáforo en rojo. Rápidamente agachó la cabeza para mirar de nuevo sus converse negras.
Ella, creyente de su capacidad de ser invisible, pensó que podría subir un poco más el volumen de su música y hacer como si nada hubiese pasado. Pero, a pesar de ello, pasaron tan cerca el uno del otro que la atracción se hizo notar.
Pasaron los días y ambos, en la misma situación, sentían algo de curiosidad por saber quien era el otro. Compartían miradas de un lado de la acera a la otra, mientras esperaban los escasos minutos que duraba en cambiar el semáforo un color por otro. Después, era como volver a la normalidad.
Llegó el día en el que ella dejó de estar ahí a esa hora y pasó a ser uno de esos pensamientos que rondaban con normalidad en la cabeza del chico.
Semanas después, todo había dejado de ser como antes. La costumbre de las 8 de la tarde había desaparecido y todo por no dirigirse un par de palabras.
25/2/13
gracias.
¿Te acuerdas de todas las veces que me veías correr hacia la piscina y decías “al agua va otra vez”? Yo si. Pasaba las horas metida en la piscina y tú, venías a vigilarme por si acaso me pasaba algo; y de paso a hacerme alguna que otra foto con tu vieja cámara de carrete.
¿Y cuándo me compraba un “bollycao” y lo apretabas para que saliera todo el chocolate y decir “mira, mira el mojoncillo”? ¿Cuántas veces me habrás dicho que me echara un buen novio y prontito que si no se me iba a pasar el arroz?
Es increíble la velocidad con la que el tiempo pasa y los recuerdos se almacenan en la mente con el único fin de revivirlos una y otra vez. En especial, en momentos como los que ahora vivimos.
No puedo decir todavía que te echo de menos, pues aún, para mí, tú estás ahí sentado en tu butaca esperando a que alguno de nosotros vaya a visitarte para enseñarnos algún barco nuevo, un banjo o cualquier genialidad de estas que se te ocurrían con el fin de evitar el maldito aburrimiento.
Todo ha sido tan repentino, que no me ha dado tiempo a reaccionar.
Quiero que sepas, que jamás olvidaré todo los buenos momentos; me los quedo para mí, los guardado en el corazón como si fueran un pequeño tesoro.
No son palabras de despedida; no es un adiós, sino un hasta luego.
22/1/13
Una pequeña reflexión
¿Sabes qué? Prefiero sacar primero lo peor de ti, enamorarme de tus defectos y luego, poco a poco, dejarme sorprender por todo lo bueno que guardas.
19/1/13
aunque sólo sea una noche más
18/1/13
un extraño.
Los encargados de mi corazón se apresuraban. No es para menos. Era el que daba el pistoletazo de salida. Sin él funcionando, ningún otra parte de mí se atreve mover una sola fibra.
Pero hoy, no es un día común.
Como siempre, y en todos los trabajos ocurre, cada obrero ha de picar con su ficha. Y como ya he mencionado antes, hoy no ha sido como siempre.
Uno tras otro, cada persona importante, y digo importante porque es uno de los mejores puestos, en mi vida iba ocupando su lugar tras picar. Salvo tú. Que al introducir tu ficha, la luz roja parpadeó adelantándose a la verde. Todos se extrañaron, todos son buenos amigos y saben el por qué tienen ese puesto. A la vez, con cierta preocupación.. el tiempo se echa encima, el despertador está a punto de sonar.
Un intento tras otro, y nada.. luz roja. Así no se puede pasar.
El caos empezaba a adueñarse de todos y cada uno de los rincones de mi pequeño cuerpo.
¿Cómo iba a permitir mi corazón que entre un extraño? ¿alguien a quien desconoce? ¡¿Estamos locos?!
Entonces, lo comprendieron. Todos y cada uno de ellos, relajaron los músculos de su cara y empezaron a entender. Tú ya no eres el mismo. Has cambiado. Ya no eres esa persona que tanto me gustaba. Y como tal, mi corazón no te acepta. Ya no.
Dejaste de ser. Dejamos de ser.
Ahora, con una vacante, los demás tienen que conseguir el rendimiento del día a día. Y aunque sean menos, saben como hacerlo.
El despertador suena. Buenos días.
15/1/13
fear
Me limito a esconderme en una habitación a esperar que pase algo que cambie mi destino, que varíe lo que hoy existe en mí.
Pasan los trenes. Van y vienen provocando un ruido infernal, y con sus enormes focos consiguen cegarme. Me siento aturdida, esclava de las rejas de una cárcel que no existe.
Quizá, algún tren sea para mí. Quizá me tenga que levantar y correr hacia la puerta de alguno. ¡Sin pensarlo! Pero es que.. la mala suerte está ahí, ese espejo..
¡ah! hace 9 años que lo rompí. Eran 7 años de mala suerte ¿no?
Maldito miedo.
