Rompí un espejo, yo qué sé en que año.. y aún espero que la mala suerte cese.
Me limito a esconderme en una habitación a esperar que pase algo que cambie mi destino, que varíe lo que hoy existe en mí.
Pasan los trenes. Van y vienen provocando un ruido infernal, y con sus enormes focos consiguen cegarme. Me siento aturdida, esclava de las rejas de una cárcel que no existe.
Quizá, algún tren sea para mí. Quizá me tenga que levantar y correr hacia la puerta de alguno. ¡Sin pensarlo! Pero es que.. la mala suerte está ahí, ese espejo..
¡ah! hace 9 años que lo rompí. Eran 7 años de mala suerte ¿no?
Maldito miedo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario