31/7/11

sometimes.

A veces la vida no es como la imaginamos, y si piensas lo contrario, amigo, eres un afortunado, aprovéchalo. En cierta medida, deberíamos estar acostumbrados a ciertos golpes que ésta nos brinda a menudo, y la verdad, para mí, cada golpe es nuevo, aunque tengan un mismo origen, misma dirección.
Desafortunadamente, no somos un coche que se puede arreglar cuando se estropea, no podemos reemplazar nuestro motor, corazón. Una vez me dijeron que una vez éste se rompe, no hay marcha atrás, es decir, roto es irreparable y sólo queda que sus pedazos se achiquen cada vez más.

26/7/11

just play.

Comparémoslo con un juego al borde de la piscina. Juntos ahí de pie con el mismo objetivo, lanzar al otro al agua. Él ingenuo y fuerte, ella cabezota pero débil. Miradas retantes que se cruzan deseando que el otro comience la diversión. Después de varias contemplaciones él se lanza y ella tras esquivarlo se cree vencedora, pero no espera la represión que toma, y la tira al agua. Tras reir un rato, sube las escaleras y reta otra vez al fortachón. Desafiantes, ambos se abalanzan con ganas de acariciar al otro. De nuevo, ella sale perdiendo pero sin darse por vencida. Tras varios minutos, esto se ha convertido en un circulo vicioso, se repite una y otra vez, pero les gusta. Disfrutan de un tiempo juntos.
[...] Por un instante, un descuido mejor dicho, ella consigue arrojar a él y tras autodeclararse vencedora finaliza el juego. Finalmente acaban los dos en el agua, ansiando estar cada vez más y más cerca el uno al otro. A dos centímetros de distancia, llegan de nuevo al mismo punto, misma opinión: son felices.

isn't it?

24/7/11

Las ganas de enloquecer me consumen;
 
        

a media luz

te besaría una vez más, sin miedo a recaer una cuarta. No me importa cuántas veces te vea pasar y cómo de dos extraños nos tratásemos. Somos como dos fugitivos, ocultos ante el mundo y con ese sentimiento de temor por el simple hecho de que nos puedan descubrir. Miradas que se escapan y sonrisas que esbozan ligeramente, intentando disimular y de huir ante otro estímulo que las obliga a mantener la compostura. Y es que son tantas las ganas, que no dejamos de contar las horas, minutos y segundos que nos quedan para poder estar rodeados de la nada, tú y yo, ¿quién más es necesario?
una, dos y tres, te beso de nuevo. Te besaré sin mirar a nadie más, sin avisar, sin pensar, sin timidez.

21/7/11

memories.

Son demasiados los recuerdos que se acumulan en mi mente, tanto bonitos como desagradables. Quizá deba hacer borrón y cuenta nueva con muchos de ellos. Y no, no sólo hablo de los malos momentos, pues algunos casi perfectos se acabaron estropeando con el tiempo, con las situaciones dadas posteriormente y con las ganas de dejarlo atrás para siempre. Tal vez, fueron las mentiras o la evasión.. ¿me tienes miedo? No sé, lo más probable es que los acabe almacenando en el último rincón de mi cuerpo, ahí dónde esté a salvo de alguna idea macabra de las mías, dónde los pueda reutilizar o tal vez comparar mi felicidad/estado de desánimo.

Todavía sigo mirando esa foto que nos representa a los dos y las dos canciones, escuchadas hasta el último ver del día.


Ya no somos los que éramos, y se nota. Ahora somos la foto en blanco y negro que todo adulto, de hoy en día, sigue observando tratando de volver a su niñez; la sonrisa que el pintor robó a la mona lisa y quedó en el pasado; el bombón de aquel enamorado que se derritió sólo en la caja por ser el sabor que disgustaba y el reloj de aguja que dejó de funcionar en la pequeña muñeca de un anciano. 

Con certeza sé que con el paso del tiempo, volveré a abrir "la caja de madera" dónde, hoy por hoy, guardo todo lo vivido y sonreiré, miraré lo absurdo que ha podido ser algo y la gran montaña de arena que he podido llegar a montar, los besos que no dí por cobardía y me hubiera gustado regalar, los abrazos, los sentimientos extraños y sobre todo, aquella foto en la pared que me enamoró y que tanto daño me causó.

20/7/11

 
Falta muy poco para que regreses, el reloj está en mi contra,
así las horas parecen meses. Y aunque me digan que me
aferro a lo imposible. Ellos no saben lo bien que se siente cuando
mi cuerpo se acerca a unos metros del tuyo. La gravedad del
momento es tan fuerte que no dudo que tarde o temprano te
derrumbes sobre mí. No es que yo crea que seamos tan distintos,
pero tu instinto juega con los míos. Y es que tarde o temprano,
mi suerte ha de cambiar.
Y nos rendiremos en brazos de nuestro destino.
Cada beso será tan urgente.

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