Las olas cortan el viento al igual que tus labios sellaban los míos para cortar mis palabras absurdas. Aún recuerdo tus caricias y encantos. Si pudiera volver al pasado, a ese enero de este año que acaba, cambiaría mi destino. Cogería el camino correcto, el que me dictaba el corazón y no la razón.
Creo que esta historia la he contado muchas veces. Es más, es así por que me dedico a escribir y a pensarlo sin llevarlo a cabo. Como dicen: del dicho al hecho, un trecho. Y tan grande. Pero no será así. No esta vez, porque es el miedo el que me acobarda. Ahora lo que es un lago, me parecerá un charco.
Es estúpido, ¿no crees? Mejor me iré lejos, muy lejos. En un lugar en el que se pueda empezar de cero, o que por lo menos ese empezar no alcance el uno, solo el cero y pico. Pocos entenderán esto, quizá nadie.. pero, nunca se sabe si alguien del pasado volverá a tu vida. Entonces, ya no significa empezar de cero.
Terminaré por decir, nunca más.
A veces, lo que escribo tiene tanta coherencia como mi propia vida. Ninguna.
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