Cuando siento que debería de gritar, tan solo me limito a apretar los dientes tanto, que poco a poco consigo evitar que se derrame alguna lágrima de mis cansadosvojos. Trato de vaciar ese vaso, pero las gotas que lo
llenan son más rápidas que yo. Y es que este puto vasovse derrama una y otra vez, y es que ahora me limito a no hacer nada. Sí, al igual que tú cuando no mueves ni un dedo para entenderme, para saber que ocurre. ¿Tanto cuesta decir sabias palabras? No entiendo a aquel que prefiere callar a decir lo primero que se le cruza por la mente ¿Miedo? miedo a pensar que dirán o que el resto sepan lo que sientes. Las corazas no llevan a ninguna parte ¿sabes? Vencer el miedo es nuestro mayor desafío, y a veces hasta yo misma me hago pequeña ante un mundo que ya de por sí me parece de gigantes. Ahora me siento como una pequeña hormiga que se siente amenzada por los pies de los andantes, transeuntes que van de aquí para allá, que tropiezan contigo sin preocuparles si estás ahí. Equivalentes a aquellos que entran en tu vida, la destrozan y se van, como lo que se suele decir, "de rositas". Sin más, recomendaría salir corriendo, pero dicen que eso es de cobardes. A veces, prefiero no limitarme a lo dictado por excelencia y determinarme por lo que realmente quiero hacer, quiero ser.
No hay comentarios:
Publicar un comentario