Llegado el momento, hay que saber actuar. No se puede predemitar una situación, es imposible saber como actuaremos, que cara pondremos o que diremos. Una circunstancia se puede dar de muchas maneras, tantas como hay en una baraja de cartas, aún contando con los ochos y los nueves que tanto nos gusta quitar. Y por ello, cuanto más deseamos que ocurra algo, por excelencia, menor es la probabilidad de que surga. Con más razón he de decir que no saber actuar en una determinada situación es saber actuar con naturalidad, mostrarte como tal y hacer gala de nuestra personalidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario