A veces la vida nos juega malas pasadas, nos pone a prueba y muchos, muchos obstáculos. Y todo ello para que nos sintamos pequeños y asustados, pero sobretodo insignificantes. No nos damos cuenta que a nuestro alrededor hay aún más, muchas cosas que nos esperan ansiosas. Mundo que quiere ser observado incluso con lupa; carreteras que nos llevan hasta el lugar que ansiamos. Aunque a veces, y retomo el pesimismo, no todo es como deseamos. La suerte no siempre es amiga, se puede considerar amante. Viene y va.
No siempre tenemos lo que añoramos, pero tampoco hacemos nada por conseguirlo. ¿Quieres seguir el camino que te dicta lo más cómodo? Quedarte fijo en un lugar no es bueno, pero sí fácil.
Vivir. Nadie dijo que era sencillo, sin embargo es algo que cree todo el mundo. Sí, bueno, a veces sí lo es. Y no es contradictorio a lo anteriormente dicho, es decir, el conformismo no forma parte de mi y por ello es rechazable en mi mente.
No quiero recordar mi vida como un simple camino de rosas que a veces tienen espinas. Quiero poder contar las locuras que he cometido, las cosas tan románticas que he podido llegar a hacer por alguien, las risas que han venido sin motivo alguno, y muchas cosas más que ya contaré algún día cuando mi cara esté más que arrugada, o quizás no.
No incito al vicio, sino al equilibrio, puesto que el hombre es sabio y necesita. Necesita tiempo para divertirse, sociabilizarse, sentirse en calma, acompañado, amado, solo, rechazado, intelectual, a gusto.


No hay comentarios:
Publicar un comentario