¿Sabes qué? Prefiero sacar primero lo peor de ti, enamorarme de tus defectos y luego, poco a poco, dejarme sorprender por todo lo bueno que guardas.
19/1/13
aunque sólo sea una noche más
Lo único que los separa: la translúcida cortina que cuelga de la barra del cuarto baño.
Ella, aún ignorante de que la observan, se enjabona suavemente su largo pelo. Él, perplejo, se limita a observar su desnudo cuerpo, con las mismas curvas que recordaba de la última vez, desde aquel quicio de la puerta. Inmóvil, la mira sin parpadear ir de aquí para allá cogiendo y soltando los botes de champú, crema, gel.. - Sigue dándose duchas tan largas como canciones pasan por su mente - Piensa con una pequeña sonrisa.
Su corazón empieza a palpitar cada vez más fuerte, y ella, como si lo notase se detiene un instante.. - No, no puede ser. Se marchó hace más de una semana -. Y sigue con su tarea.
Unos pasos le separan de ella. Tan solo dos, si es que no se quiere demorar demasiado.
La resistencia se marchita y en un momento en el que ella se encuentra con los ojos cerrados, él consigue meterse en la ducha.
Ropa, reloj, los zapatos nuevos y sus calzoncillos más preciados.. todo mojado. Mojado por una buena causa.
Ambos pechos ascendiendo y descendiendo al mismo compás. Miles de latidos que se centran en miradas.
A pesar de tener su cuerpo desnudo, no se preocupa en taparse. No sería la primera vez que lo ve. Aunque, en esta ocasión no es por eso.. sabe que lo que mira son sus ojos. Una mirada profunda color marrón chocolate, que hace perder la noción del tiempo hasta a un desconocido.
Parece haber pasado dos minutos, tres como mucho; pero, en realidad, van más de 10 minutos desde que dio la primera pisada dentro de la bañera.
Poco a poco, la tentación se hace mayor, y ambos cuerpos parecen deslizarse en dirección opuesta. Al encuentro. Sobran las palabras. Esta vez van a dejarlas a un lado para actuar, demostrar.
No saben si mañana les irá mejor, lo único certero es que esa noche iba a ser tan divertida como romántica.
18/1/13
un extraño.
Como cada día los trabajadores se dirigían a sus puestos de trabajo.
Los encargados de mi corazón se apresuraban. No es para menos. Era el que daba el pistoletazo de salida. Sin él funcionando, ningún otra parte de mí se atreve mover una sola fibra.
Pero hoy, no es un día común.
Como siempre, y en todos los trabajos ocurre, cada obrero ha de picar con su ficha. Y como ya he mencionado antes, hoy no ha sido como siempre.
Uno tras otro, cada persona importante, y digo importante porque es uno de los mejores puestos, en mi vida iba ocupando su lugar tras picar. Salvo tú. Que al introducir tu ficha, la luz roja parpadeó adelantándose a la verde. Todos se extrañaron, todos son buenos amigos y saben el por qué tienen ese puesto. A la vez, con cierta preocupación.. el tiempo se echa encima, el despertador está a punto de sonar.
Un intento tras otro, y nada.. luz roja. Así no se puede pasar.
El caos empezaba a adueñarse de todos y cada uno de los rincones de mi pequeño cuerpo.
¿Cómo iba a permitir mi corazón que entre un extraño? ¿alguien a quien desconoce? ¡¿Estamos locos?!
Entonces, lo comprendieron. Todos y cada uno de ellos, relajaron los músculos de su cara y empezaron a entender. Tú ya no eres el mismo. Has cambiado. Ya no eres esa persona que tanto me gustaba. Y como tal, mi corazón no te acepta. Ya no.
Dejaste de ser. Dejamos de ser.
Ahora, con una vacante, los demás tienen que conseguir el rendimiento del día a día. Y aunque sean menos, saben como hacerlo.
El despertador suena. Buenos días.
Los encargados de mi corazón se apresuraban. No es para menos. Era el que daba el pistoletazo de salida. Sin él funcionando, ningún otra parte de mí se atreve mover una sola fibra.
Pero hoy, no es un día común.
Como siempre, y en todos los trabajos ocurre, cada obrero ha de picar con su ficha. Y como ya he mencionado antes, hoy no ha sido como siempre.
Uno tras otro, cada persona importante, y digo importante porque es uno de los mejores puestos, en mi vida iba ocupando su lugar tras picar. Salvo tú. Que al introducir tu ficha, la luz roja parpadeó adelantándose a la verde. Todos se extrañaron, todos son buenos amigos y saben el por qué tienen ese puesto. A la vez, con cierta preocupación.. el tiempo se echa encima, el despertador está a punto de sonar.
Un intento tras otro, y nada.. luz roja. Así no se puede pasar.
El caos empezaba a adueñarse de todos y cada uno de los rincones de mi pequeño cuerpo.
¿Cómo iba a permitir mi corazón que entre un extraño? ¿alguien a quien desconoce? ¡¿Estamos locos?!
Entonces, lo comprendieron. Todos y cada uno de ellos, relajaron los músculos de su cara y empezaron a entender. Tú ya no eres el mismo. Has cambiado. Ya no eres esa persona que tanto me gustaba. Y como tal, mi corazón no te acepta. Ya no.
Dejaste de ser. Dejamos de ser.
Ahora, con una vacante, los demás tienen que conseguir el rendimiento del día a día. Y aunque sean menos, saben como hacerlo.
El despertador suena. Buenos días.
15/1/13
fear
Rompí un espejo, yo qué sé en que año.. y aún espero que la mala suerte cese.
Me limito a esconderme en una habitación a esperar que pase algo que cambie mi destino, que varíe lo que hoy existe en mí.
Pasan los trenes. Van y vienen provocando un ruido infernal, y con sus enormes focos consiguen cegarme. Me siento aturdida, esclava de las rejas de una cárcel que no existe.
Quizá, algún tren sea para mí. Quizá me tenga que levantar y correr hacia la puerta de alguno. ¡Sin pensarlo! Pero es que.. la mala suerte está ahí, ese espejo..
¡ah! hace 9 años que lo rompí. Eran 7 años de mala suerte ¿no?
Maldito miedo.
Me limito a esconderme en una habitación a esperar que pase algo que cambie mi destino, que varíe lo que hoy existe en mí.
Pasan los trenes. Van y vienen provocando un ruido infernal, y con sus enormes focos consiguen cegarme. Me siento aturdida, esclava de las rejas de una cárcel que no existe.
Quizá, algún tren sea para mí. Quizá me tenga que levantar y correr hacia la puerta de alguno. ¡Sin pensarlo! Pero es que.. la mala suerte está ahí, ese espejo..
¡ah! hace 9 años que lo rompí. Eran 7 años de mala suerte ¿no?
Maldito miedo.
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