Anoche pasé mucho frío. Extrañé tus largos brazos rodeándome y acercándome a ti suavemente; a ti y a tu cuerpo desprendiendo ese dulce calor que me permite creer que camino por el desierto de tu piel. Quizá te vi, caminando a mi alrededor; no, fue un sueño.
No hay comentarios:
Publicar un comentario