16/5/11

huir? no.

Tras meditarlo, salí corriendo. Tras romper las reglas y decidir pensarlo más de dos veces, salí corriendo sin mirar atrás. Tras sonreirte por última vez, salí corriendo sin mirar atrás y con el horrible miedo a tropezar con algo tuyo. Y ahora, me veo muy lejos ya de la meta que en un principio marqué. Ya he llegado a comprender que no todas las metas son alcanzadas y que a veces es mejor salir corriendo en contra de ellas a seguir tropezando una y otra vez con multitud de obstáculos que aparecen de la nada y sin más te hacen caer rendidos al suelo provocando pequeñas magulladuras en tu cuerpo. El tiempo curará lo dañado y tras ser reparado recuperar la pérdida de la razón será cuestion de determinar un nuevo principio.

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