Pero ten en cuenta
que las palabras quedan en el corazón
y aunque se equivoque,
a cada falta que haga le tengo un perdón.
Yo se ella es tan diferente,
como nunca lo imaginé
Y aunque a veces fallo y le hago daño,
ella me quiere a morir.
Yo sé que ella es tan diferente.
Pero la quiero tal como es,
con sus errores y sus fallas.
Jamas me alejaré.
22/6/12
lof
last dance
Se encuentran. Era de esperar. Bailan y se miran de reojo. No se atreven a tocarse, ¡quién sabe en qué puede derivar!
5/6/12
http://www.youtube.com/watch?v=fU0ozMxR710&feature=related
Te voy a sacar una foto, como haría Tiziano Ferro en su canción. Una foto que me obligue a no olvidarte, a que te siga la pista por el resto de años que me quedan por vivir y por si me apetece salir a buscarte un día de estos. Para que resulte sencillo, que no me gustan las complicaciones.
Porque suelo soñar despierta, porque me gusta soñarte. Seguiré siendo así y te seguiré reprochando cuanto me gustas si me lo sigues poniendo tan difícil. Y puede que algún día te escriba una canción en la que te cuente que mi olvido fue relativamente fácil, pero no sabré por qué diablos pensaré en ti cuando cuando escriba esa letra, así que no, no habrás salido de mi cabeza.
Porque suelo soñar despierta, porque me gusta soñarte. Seguiré siendo así y te seguiré reprochando cuanto me gustas si me lo sigues poniendo tan difícil. Y puede que algún día te escriba una canción en la que te cuente que mi olvido fue relativamente fácil, pero no sabré por qué diablos pensaré en ti cuando cuando escriba esa letra, así que no, no habrás salido de mi cabeza.
sal a buscar.
Quiero ser feliz, ¡claro que quiero serlo! Pero, ¿dónde está mi felicidad? ¿He de buscarla o ella vendrá a mí? Dudo que buscar cuando uno está interesado sea el éxito de mi búsqueda pues no es más temprano la llegada cuando uno se esmera sino cuando uno no se lo espera.
Hablemos de la felicidad.
La puedo encontrar con un simple gesto, mientras sea bonito me contentaré. Quizá, momentánea o no, llegará a mí tras un dulce beso o un agradable armonía procedente de tus labios. Una felicidad ajena o quizá una sonrisa extraña. Una foto, objeto o mirada. O, simplemente, puede que no haya motivo alguno por el cual apetezca estar bien.
Hablemos de la felicidad.
La puedo encontrar con un simple gesto, mientras sea bonito me contentaré. Quizá, momentánea o no, llegará a mí tras un dulce beso o un agradable armonía procedente de tus labios. Una felicidad ajena o quizá una sonrisa extraña. Una foto, objeto o mirada. O, simplemente, puede que no haya motivo alguno por el cual apetezca estar bien.
Juguemos a un juego de esos que me gustan a mí. Participemos en la locura de perseguirnos entre la horas de la noche, cual perro y gato, cual Tom&Jerry. Tu serás el coyote y yo el correcaminos que huye incesante de ti, lo más lejos que puede. Aunque no es precisamente lo que parece ser, yo te llevo a un lugar donde nadie nos pueda molestar, donde estemos tú, yo y nadie más. Allí donde te cogeré la mano y te diré todo aquello que no te he dicho todavía.
Me gusta contar las estrellas y sentir la arena bajo mis pies. El olor a sal. Me gusta tenerte cerca en dicho lugar, tanto como bailar sujeta a ti.
Me gusta contar las estrellas y sentir la arena bajo mis pies. El olor a sal. Me gusta tenerte cerca en dicho lugar, tanto como bailar sujeta a ti.
2/6/12
mejor, quiéreme.
Muevo y remuevo el café que a duras penas calienta mis manos, mientras, el humo sale disparado hacia arriba incesante. Tú, delante de mí, me observas fríamente. Nuestras miradas se cruzan siendo cómplices de un juego, que, a su vez, es incapaz de ser interpretado por alguien que no seamos ni tú ni yo. Paradójicamente, nos perdemos en nuestros pensamientos intentando averiguar qué pasa por la mente del otro, cómo hemos llegado a tal punto y por qué ahora somos como desconocidos.
Nos definimos como un péndulo que va y viene cortando, sin piedad, al viento. Realizamos pequeños movimientos que nos hacen cambiar de posición. Quizá otro ángulo nos aclare las ideas. ¿Qué pasa? Seguimos mirándonos con los mismos ojos, con la misma intensidad y sentimientos.
Está bien. Dejémoslo. Vamos a dejarnos llevar por el momento y ya mañana ajustamos cuentas.
Vuelvo y el café está frío.
Nos definimos como un péndulo que va y viene cortando, sin piedad, al viento. Realizamos pequeños movimientos que nos hacen cambiar de posición. Quizá otro ángulo nos aclare las ideas. ¿Qué pasa? Seguimos mirándonos con los mismos ojos, con la misma intensidad y sentimientos.
Está bien. Dejémoslo. Vamos a dejarnos llevar por el momento y ya mañana ajustamos cuentas.
Vuelvo y el café está frío.
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