23/10/11

Compararnos unos con otros hace que en nosotros crezcan los complejos, pero no nos damos cuenta que un análisis de nuestra persona antes de mirar en los espejos de los demás hace vernos que en realidad somos perfectos, perfectos en nuestra perfección, porque como ya he dicho muchas veces, cada cual tiene su valor y ese valor único de cada uno es la perfección. Esa que en un sentido universal no se puede conocer, puesto al unirnos todos salen a reducir las adversidades, los gustos de cada uno y, por supuesto, aquello que no gusta. Por eso, los complejos son algo estúpido, algo que hay que reducir a lo absurdo, echarlos hacia un lado y comenzar a ser feliz. Pues la felicidad está en nuestras manos, y en cuánto luchamos por conseguir nuestras metas. Y para todo ello, has de ser capaz de saber dónde están tus limites.



                         Cómo dijo Sócrates: "Conócete a ti mismo"

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Seguidores